El magnesio que llega a tu frasco comienza con la extracción de minerales ricos en magnesio, como la dolomita o el agua de mar. Luego se somete a un proceso de purificación donde se eliminan impurezas. A través de métodos controlados, se transforma en una forma absorbible para el cuerpo, como el citrato o el cloruro de magnesio. Finalmente, se encapsula o se convierte en polvo bajo condiciones seguras, manteniendo su pureza y efectividad hasta llegar a tus manos.




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